Un seguro de vida te asegura una cantidad de dinero muy grande a cambio de pagar muy poco al año. Es la manera de tener asegurado el futuro económico de la gente que te importa y evitar que quede desamparada si tú faltas.

Además, te permite asegurarte a ti por si tuvieras un accidente o una enfermedad grave que te impidiera volver a trabajar.

Existe una gran variedad de seguros de vida que pueden adaptarse a las necesidades de cada persona, en función de sus necesidades. Pueden ser seguros de riesgo o fallecimiento, seguros de ahorro o supervivencia, y seguros mixtos. Un corredor de seguros experto, como nosotros, puede aconsejarte sobre qué seguro te interesa más y con qué compañía te resultaría mejor.

El seguro de vida te cubre el fallecimiento por cualquier causa. De este modo, las personas que más quieres tendrán cubiertas sus necesidades aunque tú faltes. Puede contratarse a medida de tus necesidades, duplicar o triplicar el capital…
El seguro de invalidez está pensado para protegerte a ti y a los tuyos frente a una enfermedad o un accidente que te impida realizar tu trabajo y, por tanto, tener ingresos, y también para pagar a alguien que cuide de ti. Este seguro tiene distintas modalidades y coberturas adicionales.

Depende de las necesidades de cada persona.

Esas necesidades se pueden valorar en función de los ingresos de cada uno, de los compromisos de pago adquiridos y de los gastos que tenga.

También es importante valorar quiénes dependen de él y de sus ingresos (hijos, cónyuge, padres, personas dependientes…), para que puedan seguir disfrutando del mismo nivel de vida en caso de que se produjera el fallecimiento o la invalidez de quien los mantiene.
Y algo más: ¿quién pagaría los cuidados de la persona asegurada si sufre un accidente o una enfermedad grave?

Cambiar un seguro de vida de una compañía a otra es muy sencillo.

Basta con que el tomador del contrato comunique a su compañía actual, mediante un escrito, su decisión de no renovar la póliza.

Debe hacerse con un mes de antelación al vencimiento, por correo certificado. En ese escrito tendrán que figurar los datos del tomador y el número de póliza.

Si el seguro se contrató con el banco, es aconsejable revisar las condiciones para conocer si hay cláusulas de permanencia, condiciones, penalizaciones, etc.

Es fundamental dejarnos asesorar por un profesional independiente, un corredor de seguros, como nosotros, que aconseje sobre el producto más ventajoso o las compañías que mejor se adapten a nuestras necesidades.

La manera más segura y sencilla de ahorrar en su seguro de vida es mediante un análisis comparativo entre las diferentes compañías aseguradoras del mercado.

Pero también dependerá del tipo de seguro que cada uno necesite. No es lo mismo un seguro de vida vinculado a un préstamo personal, que a una hipoteca, que destinado a cubrir otras necesidades.

El precio no lo es todo. Hay que examinar también las coberturas. Lo mejor es dejarse asesorar por un experto corredor de seguros para que nos busque un buen producto, con una compañía de confianza y con la que podamos ahorrar dinero.

En un seguro de vida el cálculo del coste o prima de seguro va en función fundamentalmente de la edad del asegurado y de la cantidad o capital que aseguremos.

En el caso de un seguro de vida para caso de fallecimiento o invalidez del asegurado en el que el capital o suma asegurada no varíe, sea constante, el coste o prima de seguro solo subirá por razón de la edad, ya que cada año tenemos un año más. Esta subida de precio anual tiene menor incidencia en personas hasta los 50 años.  A partir de esta edad su incidencia es mayor.

Hay modalidades u opciones de productos de seguro de vida en que se puede pactar la misma prima y el mismo capital para toda la duración del seguro, pero no es aconsejable ya que el coste de los primeros años en superior.

También podría subir o bajar la prima del seguro  por la inclusión o exclusión de alguna actividad o profesión de riesgo que haga subir o bajar la prima respectivamente durante la duración del contrato.

Se pueden contratar ambas garantías o solo el fallecimiento, pero es fundamental que te cubra también la invalidez, ya que en caso de que no puedas volver a trabajar el problema puede llegar a ser doble: la deuda que tienes con el banco, por un lado, y por otro, los gastos y falta de ingresos que acarrearía tu nueva situación. No te arriesgues.

Son seguros en los que el capital que tienes asegurado se va ajustando año a año, de manera aproximada a lo que debes en cada momento; esto es, a medida que vayas pagando tu hipoteca irá disminuyendo el capital asegurado.

No son aconsejables. Es preferible contratar el capital constante, y que el asegurado ajuste el capital cuando lo desee, por ejemplo, en cada vencimiento anual.

Si no lo ajusta, en caso de fallecimiento, el banco se quedaría con el capital pendiente de amortizar, y el capital restante, si lo hay, lo recibirían los herederos legales.

Cubre a tu familia si falleces por cualquier causa. Y te cubre a ti mismo si tienes una invalidez por cualquier motivo.

Hay muchos tipos. De prima única, de capital decreciente, de capital constante… Lo más importante es tener un buen asesor, como nosotros, que te ayude a elegir lo que más te conviene.

Depende de la compañía. Al contratar un seguro de vida es importante tener en cuenta estas y otras circunstancias. Sea cual sea tu caso, un corredor podrá ayudarte a buscar una compañía que no te suba el seguro por hacer cosas como fumar o conducir una moto.

Te recomendamos que, por lo menos, asegures cinco veces tus ingresos brutos anuales.

Dependerá de varios factores (edad, profesión, capital asegurado, coberturas que contratas…), pero desde luego cuesta muy poco teniendo en cuenta la gran cantidad que te permite asegurar.

Un seguro de vida siempre te cubrirá el fallecimiento por cualquier causa. Un buen seguro también debería cubrirte la invalidez para el caso de que tuvieras que dejar de trabajar por un accidente o una enfermedad.

Además, existen otras opciones sobre las que te recomendamos que te informes en una correduría de seguros, como nosotros.

La diferencia es que si no contratas la invalidez, no te estás cubriendo a ti mismo. Asegurar a tu familia está muy bien, pero piensa además en ti y en lo que pasaría si tuvieras un accidente o una enfermedad que te impidiera trabajar. ¿Quién te mantendría? ¿Podrías pagar tus cuidados?

Sí, si lo has contratado así. En el momento en que te sea otorgada la invalidez por la que no puedes volver a trabajar, la compañía aseguradora te pagará el capital que tengas contratado.

Es una cobertura que te permite asegurar por muy poco más de dinero el doble de capital para el caso de que fallezcas en un accidente.

Si falleces por un accidente de circulación, la compañía te dará el triple del capital que tenías contratado. Es una modalidad ideal para gente que coge el coche muy a menudo.

Sí: suicidio durante el primer año de vigencia de la póliza, accidentes o enfermedades originados con anterioridad a la entrada en vigor de la póliza, actos delictivos del asegurado, fallecimiento en países en guerra o durante la práctica de deportes de riesgo no declarados cuando contrataste el seguro (paracaidismo, submarinismo, etc.).

Efectivamente, hay profesiones que tienen un mayor riesgo, por lo que se paga más. Y precisamente por tener profesiones de riesgo se hace especialmente necesario estar bien asegurado.

Sí. Existen deportes de riesgo que tu seguro de vida te cubrirá pagando un poco más.

Sí. Este es un punto muy importante, pues un buen asesor te indicará cómo contratar tu seguro de vida para pagar muy pocos impuestos o incluso ninguno. No dejes esto en manos de cualquiera, de tu banco o de una compañía determinada. Busca una correduría de seguros con experiencia, como nosotros, porque la diferencia puede ser notable.

Los beneficiarios los designas tú. Podrás elegir a quien quieras, incluso a varias personas. Eso sí, es importante que tengas un buen asesoramiento de un profesional que te explique lo mejor en  tu caso.

Solo las personas muy mayores o que aseguren un capital muy grande tendrán que hacerse una revisión médica.

Es el documento que debes rellenar para que la compañía pueda valorar tu estado de salud en el momento que contratas. En algunos casos, si tienes alguna enfermedad o estás en tratamiento, la aseguradora puede aplicarte una sobreprima: en ese caso, tú decidirás si aceptas la propuesta o no.

El seguro de vida se renueva automáticamente todos los años. Si quisieras anularlo, deberás avisar a la compañía con un mes de antelación al vencimiento anual.

A medida que cumples años, el riesgo de que fallezcas o tengas una invalidez es mayor, por lo que es normal que tu seguro de vida suba un poco anualmente. Es importante que tu asesor revise tus condiciones periódicamente para que te garantice el mejor precio para las coberturas que tengas contratadas.

Son seguros en los que todos los años pagas lo mismo. Los primeros años pagarás más de lo que te corresponde por tu edad y a partir de determinado momento, menos de lo que te correspondería por tu edad.

Nosotros te recomendamos que no hagas un seguro así, sino que contrates cada año según tus necesidades y tus circunstancias. No tienes que pagar hoy más para que cuando seas viejo pagues menos, porque no sabes si llegarás a viejo.

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